Narrar

 

 

Me agarran épocas en que me fascino con la mente de algxn escritxr, cineastx, artistx.  Qué piensa, cómo percibe la realidad, como expresa y con qué materiales trabaja en esa expresión. Siento que esas palabras, imágenes, sonidos resuenan en mí.  Atraviesan mi pensamiento, mi cuerpo y me dan una energía que parecen despertarme, quitarle un velo a la realidad aunque la vistan con otra prenda.

Ayer terminé de leer María Domecq de Juan Forn, una novela redonda. No sólo por como escribe -así, en eterno presente lo quiero recordar- y que además profundiza usando el lenguaje más coloquial, sino también por estar en el meta, más allá de su novela, más allá de sí mismo y por encima de todo eso. 

Rescato las últimas palabras del libro donde cita a Kazimierz Brandys: "... nos narramos sin tregua una historia inventada por nosotros, una de la que extraemos nuestro origen y en la que encontramos confirmación, una historia que nos obstinamos en creer porque solo ella puede salvarnos". 

Forn dice que con esa novela pudo transformar en pasado, en relato, algo que amenazaba ser un presente perpetuo. Un rito de pasaje que le permitió pasar de la enajenación y el miedo a una vida más dichosa. 

Pienso en él, pienso en mí y tomo la decisión de contarme y contar historias.


Comments